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Linfedema durante el embarazo: cómo manejar los síntomas sin comprometer tu salud ni la del bebé

El embarazo es una etapa de enormes cambios físicos, hormonales y emocionales. Pero para quienes viven con linfedema, puede venir acompañado de nuevas preocupaciones: ¿aumentará la hinchazón?, ¿puedo seguir con mis tratamientos?, ¿qué es seguro para el bebé? En este artículo abordamos cómo afecta el embarazo al linfedema, qué cuidados especiales requiere esta etapa y cómo acompañar el proceso de forma informada y tranquila.

¿Qué es el linfedema y por qué puede agravarse durante el embarazo?

El linfedema es una acumulación anormal de líquido linfático en los tejidos, generalmente en brazos o piernas, causada por un mal funcionamiento del sistema linfático. Puede ser primario (congénito) o secundario (como secuela de tratamientos oncológicos, cirugías o infecciones).

Durante el embarazo, el cuerpo experimenta múltiples adaptaciones fisiológicas que pueden impactar el linfedema, entre ellas:

  • Incremento del volumen sanguíneo y linfático.
  • Compresión de vasos linfáticos por el crecimiento del útero, especialmente en las últimas semanas.
  • Cambios hormonales, como el aumento de progesterona, que relajan los tejidos y favorecen la retención de líquidos.
  • Reducción de la actividad física, especialmente en el tercer trimestre.

Estos factores pueden desencadenar un empeoramiento de la hinchazón, tanto en mujeres con linfedema previo como en aquellas que presentan síntomas por primera vez en el embarazo.

¿Puede aparecer linfedema por primera vez durante el embarazo?

Sí, aunque es menos común, algunas mujeres pueden desarrollar linfedema primario durante el embarazo, especialmente si ya existía una predisposición genética. Este tipo de linfedema suele manifestarse por primera vez en la adolescencia, el embarazo o incluso tras la menopausia, momentos donde hay importantes cambios hormonales que afectan el sistema linfático.

Los síntomas pueden comenzar con una leve hinchazón en los tobillos o pies, sensación de pesadez, tensión en la piel o una diferencia de volumen entre una pierna y otra. Ante estos signos, es clave consultar con un profesional especializado para evaluar si se trata de linfedema o de edemas comunes del embarazo.

¿Qué signos indican que el linfedema está empeorando durante el embarazo?

Aunque el embarazo por sí solo puede generar retención de líquidos, hay señales de alerta específicas que indican un posible agravamiento del linfedema:

  • Aumento de volumen persistente en una extremidad, especialmente si no mejora con descanso.
  • Sensación de pesadez o tirantez en la zona afectada.
  • Cambios en la textura de la piel (engrosamiento o endurecimiento).
  • Huellas persistentes al presionar la piel (edema depresible).
  • Molestias o sensación de calor en el área inflamada.

Reconocer estos síntomas a tiempo permite actuar de forma preventiva y evitar complicaciones posteriores.

Tratamientos seguros para el linfedema durante el embarazo

La buena noticia es que el linfedema puede y debe tratarse durante el embarazo, siempre con un enfoque seguro tanto para la madre como para el bebé. Estas son las intervenciones más recomendadas:

1. Drenaje linfático manual especializado

Es una técnica suave y segura durante el embarazo, siempre que sea aplicada por un fisioterapeuta con experiencia en linfedema y gestación. Ayuda a mejorar el retorno linfático, reducir la hinchazón y aliviar la pesadez.

2. Prendas de compresión adaptadas

Las medias o mangas compresivas siguen siendo útiles, pero deben ser ajustadas al estado actual de la paciente y reevaluadas regularmente. En el embarazo, el cuerpo cambia rápido y las prendas deben adaptarse para no generar compresión excesiva.

3. Ejercicio físico adecuado

Caminar, nadar, realizar ejercicios de movilidad y respiración puede ser de gran ayuda. El movimiento activa la bomba muscular que facilita el retorno linfático. Se recomienda hacerlo bajo supervisión y evitando esfuerzos que generen presión abdominal o pélvica excesiva.

4. Elevación de las piernas

Descansar con las piernas en alto varias veces al día ayuda a reducir la hinchazón, especialmente al final del día.

5. Cuidados de la piel

Mantener la piel hidratada y protegida es fundamental para prevenir grietas o infecciones, como la celulitis, que son más riesgosas durante el embarazo.

¿Qué no se recomienda durante el embarazo si tienes linfedema?

Durante la gestación se deben evitar ciertos tratamientos que podrían estar contraindicados:

  • Terapias de compresión neumática intermitente sin supervisión médica.
  • Uso de vendajes multicapas sin control profesional.
  • Automasajes no guiados, que pueden no ser efectivos o incluso contraproducentes.
  • Ejercicios de impacto o sobreesfuerzo físico.
  • Aplicación de calor directo sobre la zona inflamada.

Ante cualquier duda, lo mejor es consultar con un equipo especializado en linfedema y gestación.

Después del parto: ¿mejorará el linfedema?

En muchos casos, una vez que finaliza el embarazo y el cuerpo comienza a recuperar su equilibrio hormonal y circulatorio, el edema disminuye notablemente. Sin embargo, si el linfedema estaba presente antes o durante el embarazo, es importante continuar con el seguimiento postparto para evitar que se cronifique.

La lactancia, el porteo del bebé y los cambios de rutina pueden generar nuevas exigencias físicas que requieren adaptación en los cuidados del linfedema.

Cuidados emocionales: un factor clave

El embarazo con linfedema puede generar ansiedad, frustración o miedo. La comparación con otras gestantes sin esta condición puede afectar la autoestima o generar sensación de limitación.

Por eso es importante incluir el aspecto emocional dentro del abordaje:

  • Buscar acompañamiento psicológico o grupos de apoyo.
  • Practicar técnicas de relajación o mindfulness.
  • Hablar abiertamente con el equipo médico sobre tus miedos y necesidades.

Sentirse acompañada y escuchada durante esta etapa es tan importante como los tratamientos físicos.

Conclusión: sí es posible vivir un embarazo saludable con linfedema

El linfedema no tiene por qué impedirte vivir un embarazo pleno y saludable. Con los cuidados adecuados, seguimiento profesional y apoyo emocional, puedes transitar esta etapa con confianza y bienestar. La clave está en la prevención, el tratamiento temprano y el acompañamiento personalizado.

¿Estás embarazada y tienes linfedema?

En FisioClinics contamos con fisioterapeutas especializados en linfedema y atención perinatal. Podemos ayudarte a diseñar un plan de tratamiento seguro, humano y adaptado a cada etapa de tu embarazo. Porque cuidar de ti es también cuidar de tu bebé.

Enero 08, 2026

Enero 08, 2026

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