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Linfedema y calor: cómo cuidar tus piernas o brazos en verano sin agravar la hinchazón

El verano puede ser una época desafiante para quienes viven con linfedema. Las altas temperaturas, la humedad, los viajes, los cambios en la rutina y el uso de ropa más ligera pueden influir negativamente en la evolución de esta condición. Muchas personas notan que, durante esta estación, la inflamación empeora, aparece más pesadez o incluso se incrementa la sensibilidad en la zona afectada.

Este artículo está pensado para ofrecerte recomendaciones útiles y realistas para sobrellevar el calor sin que el linfedema se convierta en un obstáculo mayor. No se trata de renunciar al verano, sino de adaptarse con inteligencia y cuidado.

¿Por qué el calor afecta al linfedema?

El sistema linfático es sensible a los cambios de temperatura. Cuando hace calor, los vasos sanguíneos y linfáticos tienden a dilatarse, lo que favorece la acumulación de líquidos en los tejidos. Esta vasodilatación, combinada con la retención de líquidos típica del verano, puede hacer que aumente la hinchazón, se intensifique la sensación de pesadez y se reduzca la efectividad del drenaje linfático natural.

Además, el sudor y la humedad pueden alterar el equilibrio de la piel, generando mayor riesgo de infecciones cutáneas, rozaduras o problemas al usar prendas de compresión. Todo esto hace que el verano sea una estación en la que conviene prestar especial atención al manejo del linfedema.

Cuidados básicos para el verano: lo que sí funciona

Una de las estrategias más importantes es mantener una hidratación adecuada. Aunque parezca contradictorio, beber agua con regularidad ayuda a evitar la retención de líquidos y favorece el buen funcionamiento del sistema linfático. No se trata solo de tomar más agua, sino de hacerlo de forma constante a lo largo del día, evitando esperar a tener sed.

También es recomendable buscar momentos de descanso con las piernas o brazos elevados, sobre todo al final de la jornada o después de exposiciones prolongadas al calor. Esta posición facilita el retorno venoso y linfático, y suele aportar alivio inmediato.

Vestirse con ropa ligera, transpirable y de colores claros ayuda a regular la temperatura corporal. En el caso de usar prendas de compresión, puede ser útil hablar con tu fisioterapeuta sobre modelos diseñados específicamente para el verano, con tejidos más frescos y adaptados al calor. No usar la prenda por incomodidad térmica puede traer consecuencias, por lo que es mejor encontrar una solución que mantenga el tratamiento activo sin generar más molestias.

Actividad física en verano: sí, pero con precaución

Mover el cuerpo sigue siendo una de las mejores herramientas para estimular el sistema linfático, también durante el verano. Sin embargo, es fundamental adaptar la intensidad, el horario y la duración de la actividad física para evitar el sobrecalentamiento. Las primeras horas de la mañana o el atardecer son ideales para caminar, nadar o realizar ejercicios suaves.

La natación, en particular, es muy beneficiosa en esta época: el agua fresca alivia la hinchazón, facilita el movimiento sin impacto y actúa como una compresión natural sobre el cuerpo. Incluso si no nadas, flotar o caminar en el agua puede ser útil. Eso sí, asegúrate de secar muy bien la piel después y usar protector solar adecuado para pieles sensibles si estás al aire libre.

El uso de compresión en climas cálidos

Uno de los mayores retos del verano para quienes tienen linfedema es el uso de prendas de compresión. El calor, la sudoración y la sensación de sofoco pueden hacer que llevar medias, mangas o vendajes resulte incómodo o incluso molesto.

Sin embargo, abandonar el uso de la compresión sin consultar con el especialista puede provocar un aumento rápido del edema. Por eso, es importante buscar alternativas adaptadas al clima. Algunas marcas ofrecen versiones con tejidos más livianos, permeables y cómodos para el calor. También es posible acordar con tu terapeuta un uso más flexible, por ejemplo, utilizar la prenda solo durante ciertas horas del día o en momentos de mayor actividad.

La clave está en no abandonar el tratamiento, sino adaptarlo. Si la prenda causa irritación o picor, puede ser necesario revisar el ajuste, cambiar el material o aplicar una capa fina de loción hidratante antes de colocarla, siempre con productos compatibles con el material compresivo.

Cuidado de la piel: más necesario que nunca

En verano, la piel está más expuesta y vulnerable. El sudor, el sol, el roce de la ropa o la propia compresión pueden afectar su integridad. Una piel dañada o irritada representa un mayor riesgo de infecciones, como la celulitis, que pueden complicar gravemente el linfedema.

Es recomendable mantener una rutina de higiene suave pero constante, usando jabones neutros, secando bien todas las zonas y aplicando cremas hidratantes sin perfume. Evita exponerte al sol directo durante las horas más intensas, y nunca apliques calor sobre la zona afectada.

Si vas a la playa o a la piscina, protege la piel con productos específicos para pieles sensibles y asegúrate de enjuagar bien la zona después del baño. Recuerda que una piel sana es una barrera protectora fundamental.

Escucha tu cuerpo y adapta tus rutinas

Cada persona con linfedema es distinta. Lo que funciona para una, puede no ser adecuado para otra. Por eso, lo más importante es mantener una escucha activa del cuerpo. Si notas más hinchazón, dolor, pesadez o cambios en la piel, no lo ignores. Estas señales pueden indicar que necesitas ajustar tu rutina o consultar con tu equipo terapéutico.

El verano no tiene por qué ser sinónimo de retroceso en tu tratamiento. Al contrario, puede ser una oportunidad para reconectar con tu cuerpo desde otro lugar: más atento, más consciente, más presente. Pequeños ajustes en tu día a día pueden tener un gran impacto en cómo vives esta estación.

Conclusión: vivir el verano con linfedema es posible

Con planificación, cuidado y acompañamiento profesional, es totalmente posible disfrutar del verano sin que el linfedema se agrave. Adaptar las prendas, cuidar la hidratación, moverse con inteligencia y proteger la piel son pilares esenciales para mantenerte bien durante esta temporada.

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Enero 29, 2026

Enero 29, 2026

Albi